sábado, 16 de julio de 2011

Esto responde la anterior aserción acerca del Otro entendido como separado de las instancias fálicas, y devorado por la búsqueda incesante de un significante que le pueda describir y abarcar, inclusive con su defensa estatuida como la mal entendida personalidad. Aunque deja la preseunta incógnita acerca del sesgo peyorativo delñ gran Otro: ¿será cierto que sólo por los demás soy algo significativo, o dependeré demi propia alucinación como ente separado del deseo del deseo del Otro?.
Amandi ratio mortis ultima.
Sea punitivo expresar el arraigo de la idea, señora de los ensueños propios de los trasnochados anclados en lo amante. Porque han estado emperifollándose por algo inconcluso, donde la personalidad solo es una ddefensa reactiva al placer experimentado por el goce fálico, de donde se deriva el gusto ampliado por los sexos en sus división estricta ordenada por la Ley del Nombre del Padre.
Pero se pregunta su procedencia, desde el punto álgido de dónde se resaltan las impertinencias, se avisora el yo desmembrado por la duda fundamental de la existencia: ¿quién soy yo?. Con una respuesta atosigante: eres parte íntegra del gran Otro que como devorador te intenta absorber, por el sesgo peyorativo: siendo parte del esa "personalidad" estatuida como defensa ante la pregunta respondida que tensiona hasta el infinito, deberá uno comprenderse como creado a partir del gran Otro como el deseo de este otro en tanto otro.

viernes, 8 de julio de 2011

Amandi ratio mortis ultima
Ahor ase pueden denegar los aspectos sucintos de una feminidad creída solo apta para los idiotas, esa es aquella que reza poder indetificarse con los idiotas mismos, en su amor. Lo cual hace resonar lo falso de las inicuas decisiones que toman algunos sobre los efluvios amantes, que riendo reconocer que las mujeres bellas solo son fieles alos amores primigenios que les oporgaron seguridad y aprecio de su condicion, ademas e poderlo desentrañar como misterio a sus ojos. El contacto constante entre las madres y sus hijas prohija verdadera y verídicamente su apego e influencia en cada cuestion relativa o constante de supresión y angustia vitales.
Haciendo que el tronar de los cañones viriles solo roce un amor profundo e irrenunciable de tal talante y realidad, solo proveyéndose los idiotas mismos de explicitaciones ridículas ancladas en sus propios fenecidos fantasmas de amor degenerado e inútil en la práctica, y aferrado cuando se le presbribe necesario para la estabilidad.

domingo, 24 de abril de 2011

Sea entonces renunciables los sentimientos de una esperanza, o de las vivencias concretas en las esperanzas comunicativas. Por aquellos asertos donde se enuncien los encantos provocativos, de gemebundos dicharajos de ciertos numenes autorizados, que demanden ser los depositarios de las demandas.
Sea entonces verdadero el yo desbrozado y cortado por los espurios significantes, bravos objetos sensibles que uno se la pasa antojando reales en cada paso del devenir historico, que se negara debido a los engañosos postulados de la sociedad del consumo en una ley desfasada en su crueldad.

domingo, 2 de enero de 2011

Amandi ratio mortis ultima

Oponiendo este aserto veraz con las sucintas propiocepciones de cada quien en su vida amorosa, dependiendo de la clase de preguntas que se planteen se puede reconocer una cosa plausible: no hay relación sexual.
Explico: por la constante en la variable de producción deseante que puebla los caracteres amorosos, se entiende que los significantes falo y demanda cuya unión copulativa desestima los valores inculcados del yo, enuncian con su extensión solo posible en el terreno a pisar, la irrenunciable concretizacion sobre los sentimientos: son sustancias maleables y dúctiles donde los imaginarios específicos "demandan" unión absoluta con el o los objetos juzgados amados hasta consumirlos en su totalidad.
No hay relaciones por la superchera afirmación, acabada de recopilarse y sobre cuya síntesis rezaría confundir el deseo y la demanda de deseo que se desea, como lo simbólico de las imágenes- tanto cotidianas como "traumaticas"- impresas en los sentimientos ya enunciados como "ilusiones de carácter útil al orden social". Y donde lo deseado seria lo destructor feraz del yo constituido.