domingo, 2 de enero de 2011

Amandi ratio mortis ultima

Oponiendo este aserto veraz con las sucintas propiocepciones de cada quien en su vida amorosa, dependiendo de la clase de preguntas que se planteen se puede reconocer una cosa plausible: no hay relación sexual.
Explico: por la constante en la variable de producción deseante que puebla los caracteres amorosos, se entiende que los significantes falo y demanda cuya unión copulativa desestima los valores inculcados del yo, enuncian con su extensión solo posible en el terreno a pisar, la irrenunciable concretizacion sobre los sentimientos: son sustancias maleables y dúctiles donde los imaginarios específicos "demandan" unión absoluta con el o los objetos juzgados amados hasta consumirlos en su totalidad.
No hay relaciones por la superchera afirmación, acabada de recopilarse y sobre cuya síntesis rezaría confundir el deseo y la demanda de deseo que se desea, como lo simbólico de las imágenes- tanto cotidianas como "traumaticas"- impresas en los sentimientos ya enunciados como "ilusiones de carácter útil al orden social". Y donde lo deseado seria lo destructor feraz del yo constituido.

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