sábado, 16 de julio de 2011

Esto responde la anterior aserción acerca del Otro entendido como separado de las instancias fálicas, y devorado por la búsqueda incesante de un significante que le pueda describir y abarcar, inclusive con su defensa estatuida como la mal entendida personalidad. Aunque deja la preseunta incógnita acerca del sesgo peyorativo delñ gran Otro: ¿será cierto que sólo por los demás soy algo significativo, o dependeré demi propia alucinación como ente separado del deseo del deseo del Otro?.

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