domingo, 11 de julio de 2010

Amandi ratio mortis ultima

La decisión fortuita en el esquema de reducir las posibilidades amorosas de la imposibles relaciones a solo el matema escrito, sonara a pura idiotez. Empero las raíces señeras del vinculo descansan en la capacidad de imaginar l el amor como una complementación. Un sujeto X escribió una reveladora poesía de cantata acerca de su infortunio, donde describe su desahucio  con palabras tan impropias como "dijistes que me amabas" luego subiéndole el tono con perífrasis inconcluyentes sobre su saudade impertinente.
 Bien si pensamos económicamente el gasto de energía psíquica, de este aserto ineficaz con el matema nos resultara el siguiente enunciado: Dada la característica de ese gran Otro que domina el espectro imaginario donde los símbolos de la libido objetal se instalan, y por donde se fijan luego las identificaciones con significantes desproporcionados, el sujeto detentaría un mas o menos de cierto anclaje sobre ese vinculo que señalaría el aspecto decisivo.